Préstamos y homenajes

Homenajes entre compositores, variaciones y arreglos de obras ajenas… De eso iba una clase que empezamos acercándonos al mundo de la orquesta y sus instrumentos a través de Britten (y Purcell).

Seguimos con Ravel y su homenaje a los clavecinistas barrocos franceses (y a sus amigos muertos en la Gran Guerra).

Luego, Saint-Saëns y los homenajes (algunos en clave burlesca) de El carnaval de los animales.

Y acabamos con Scarlatti y el aprovechamiento que de su obra hizo Charles Avison.

Hubo tiempo también para una coda que desvelaba algunas de las fuentes de aquellos grupos de los 70 que se llamaban de rock progresivo.

LISTA DE REPRODUCCIÓN EN SPOTIFY: Mús11/13

Venecia, una ciudad para la ópera

Las dos óperas que quedan por ser representadas en la temporada del Maestranza (Agrippina de Haendel y La traviata de Verdi) tienen al menos una cosa en común: fueron estrenadas en Venecia. Aprovechamos para mirar la vinculación de la ciudad con la ópera, centrándonos en tres momentos de especial brillo en relación con la música del tiempo.

Primero, el gran cambio revolucionario del género: la ópera se hizo pública allí, en Venecia, con Monteverdi y luego Cavalli como figuras prominentes del nuevo estilo.

Segundo, los años centrales del siglo XIX, con los estrenos de Verdi, ya en La Fenice, antecedidos por los de los belcantistas.

Finalmente, mediados del siglo XX, cuando la Bienal de arte veneciana hizo que compositores como Stravinski o Britten presentaran allí algunas obras cruciales del siglo pasado.

Ayudaron estos devedés

LISTA DE REPRODUCCIÓN EN SPOTIFY: Op4/10

Anton Webern, un modelo para las vanguardias

En 1997, el gran Jiří Kylián concibió Sweet Dreams para su Nederlands Dans Theater, coreografiando las Seis piezas para orquesta op.6 de Anton Webern en su revisión de 1928. Un fragmento de la pieza sirvió como preludio a una clase en la que recordé nociones básicas sobre qué son tonalidad, atonalidad y dodecafonismo antes de meterme a analizar la figura de Webern y de ver por qué los jóvenes compositores europeos de la inmediata posguerra prefirieron asumir su legado al de Schoenberg, mucho más incardinado en la gran tradición clásica.

Recorrimos las tres etapas de la carrera de Webern…

E hice un barrido rápido por algunos de los grandes maestros que en las tres décadas posteriores a su muerte iban a dominar el mundo de la composición occidental, a partir de las maneras que fueron desarrollándose en los cursos de verano de Darmstadt. Quise terminar planteando que había otros mundos posibles, y puse como ejemplo a Britten y su Peter Grimes, estrenado el 7 de junio de 1945, menos de un mes después de la capitulación alemana.

Ayudaron este par de devedés.

LISTA DE REPRODUCCIÓN EN SPOTIFY: SXX2/02