Anton Webern, un modelo para las vanguardias

En 1997, el gran Jiří Kylián concibió Sweet Dreams para su Nederlands Dans Theater, coreografiando las Seis piezas para orquesta op.6 de Anton Webern en su revisión de 1928. Un fragmento de la pieza sirvió como preludio a una clase en la que recordé nociones básicas sobre qué son tonalidad, atonalidad y dodecafonismo antes de meterme a analizar la figura de Webern y de ver por qué los jóvenes compositores europeos de la inmediata posguerra prefirieron asumir su legado al de Schoenberg, mucho más incardinado en la gran tradición clásica.

Recorrimos las tres etapas de la carrera de Webern…

E hice un barrido rápido por algunos de los grandes maestros que en las tres décadas posteriores a su muerte iban a dominar el mundo de la composición occidental, a partir de las maneras que fueron desarrollándose en los cursos de verano de Darmstadt. Quise terminar planteando que había otros mundos posibles, y puse como ejemplo a Britten y su Peter Grimes, estrenado el 7 de junio de 1945, menos de un mes después de la capitulación alemana.

Ayudaron este par de devedés.

LISTA DE REPRODUCCIÓN EN SPOTIFY: SXX2/02

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