Una historia 1/ 45000 B.P. – c.1450

Empezamos este curso de historia (abreviada, en sólo cinco horas) de la música occidental, yéndonos al paleolítico, a escuchar cómo suena la reconstrucción de una de las flautas halladas en yacimientos prehistóricos. En concreto, oímos una encontrada al sur de Alemania, en unos restos datados hace 35 mil años, aunque las hay más antiguas, hasta de hace 45 mil.

Tras la presentación del programa del curso (que ya puse en una entrada anterior), unas pequeñas recomendaciones bibliográficas.

Y saltamos inmediatamente por varios miles de años hasta plantarnos en los inicios de la música medieval en la Cristiandad y un plan del recorrido que vamos a hacer en la clase por todo el medievo con la cesura fundamental que supone la irrupción de la polifonía en el siglo XI.

El canto bizantino tiene especial trascendencia por su vinculación a la antigua música griega (Lista de Reproducción en Spotify 1, en adelante LRS).

Los modos eclesiásticos (o gregorianos) van a ser la base de la música occidental hasta el siglo XVII, así que merecían una, aun superficial, mirada.

El canto gregoriano habría de convertirse en la música oficial de la Iglesia Católica hasta nuestros días (LRS 2).

Nos acercamos ya a los primeros géneros polifónicos: el organum (LRS 3) y el conductus (LRS 4).

De las polifonías primitivas de la escuela aquitana de donde sacamos los ejemplos, nos fuimos a encontrarnos con la escuela de Notre Dame y los primeros nombres (o casi) de compositores de trascendencia de la historia de la música: Leonin (LSR 6) y Pérotin (LSR 7).

Enseguida añadimos un género nuevo a los dos ya vistos, un género que habría de tener larga trayectoria en la historia de la música de Occidente, el motete (LSR 8)

Desde el tropario de Winchester (siglo XI) al Codex Las Huelgas (del primer cuarto del siglo XIV) tenemos varios manuscritos fundamentales para seguir el desarrollo del Ars Antiqua, entre ellos un libro que se conserva en la Catedral de Santiago de Compostela, el Codex Calixtinus, que incluye la única composición a 3 voces de todo el siglo XII (LRS 5).

Caso singular, aislado prácticamente, el de la abadesa Hildegard von Bingen, que vivió en el siglo XII y escribió una música esencialmente monódica y de características muy personales (LRS 9).

La lírica profana medieval es monódica y tiene por tema fundamental el amor cortés. La miramos desde la óptica de trovadores (LRS 10) y troveros (LRS 11).

Pero también nos acercamos a la realidad alemana (más tardía) de los Minnesänger (LRS 12) y al mundo de los goliardos, representados por el manuscrito de los Carmina Burana (LRS 13).

De igual forma miramos hacia España, representada por la lírica galaico-portuguesa de las cantigas de amigo (LRS 14) y las cantigas de Santa María de de Alfonso X (LRS 15).

Aunque la música instrumental está apenas representada por un par de fuentes de relativa importancia (y digo relativa porque contienen sobre todo canciones), también nos paramos un momento a mirarla: toda es monódica (LRS 16).

Vuelta a la polifonía para meternos con el Ars Nova y la primera figura que se vincula con el nuevo estilo, aunque sólo fuera porque su tratado de 1320 le dio nombre, Philippe de Vitry (LRS 17).

Vimos los núcleos fundamentales en los que floreció el Ars Nova, con el francés dominado por la figura inmensa de Guillaume de Machaut (LRS 18) y el italiano, con Francesco Landini (LRS 19). También nos detuvimos en España, representado por el Llibre Vermell de Montserrat (LRS 20).

Atendimos especialmente a la realidad de la canción profana, y la fijación de una serie de modelos formales que tardarían en ser sustituidos, las formas fijas.

De todas formas, no le tocaba todavía a la canción ponerse a la vanguardia de la evolución musical. Ese papel le correspondió al motete (en el que los procedimientos isorrítmicos se hicieron casi norma hasta principios del siglo XV) y, sobre todo, a partir de ahora, a la misa, que se va a convertir en la punta de lanza de experimentación de los maestros y va a ocupar un lugar central en la música europea al menos hasta principios del siglo XVI. Nos fijamos en algunas de las misas conservadas más importantes de las escritas en el siglo XIV, como la de Tournai (LRS 21), la más antigua que se ha preservado íntegra (aunque sus seis números son en realidad una compilación de piezas nacidas por separado) y la célebre de Guillaume de Machaut (LRS 22), la primera escrita completa de manera consciente.

Dimos luego una ojeada rápida al refinado, complejo y sorprendente arte especulativo de los maestros sutiles (LRS 23).

Y así nos acercamos ya al siglo XV, para volver por un momento la mirada a la Inglaterra medieval (LRS 24) y a su primera gran figura, John Dunstable (LRS 25). El dulce sonido inglés iba a tener notable trascendencia en la formación de la escuela franco-flamenca que habría de impulsar y dominar la música a lo largo del Renacimiento.

Gilles Binchois, sobre todo en la canción, (LRS 26) y Guillaume Dufay, en prácticamente todos los géneros, pero de forma especialmente magistral tanto en la misa (LRS 27) como en el motete (LRS 28) son los dos primeros nombre de esa escuela que marcará el futuro de la música y nos servirán de punto de engarce para la segunda clase del curso.

Si he ido demasiado rápido no viene mal echarle un vistazo a este resumen:

LISTA DE REPRODUCCIÓN EN SPOTIFY: HM 1

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